Cómo hacer que los niños sean más activos

Haz que tus hijos se enamoren del deporte, es una relación que querrás despertar en favor de su salud física y mental

Si tu hijo (entre los 2 y los 17 años) no es tan activo como te gustaría, no te desanimes, pasa a menudo y no es tu culpa.

La tecnología facilitó nuestras vidas, pero también aumentó el sedentarismo, afirma Adam Rosante, especialista en fuerza y acondicionamiento que trabaja con niños. En los últimos 20 años, las escuelas redujeron los recreos y las clases de gimnasia. Y, por si fuera poco, la pandemia aumentó las actividades virtuales en detrimento de las grupales presenciales, que son el tipo de movimiento que los niños más buscan, agrega Rosante.

La ciencia detrás de nuestras pantallas

Si los videos y videojuegos fueran un deporte olímpico, los niños serían atletas con medallas de oro. "El tiempo frente a una pantalla puede liberar grandes cantidades de dopamina en el cerebro", indica Lisa Jo Gagliardi, excoordinadora regional de salud escolar en Michigan y fundadora de la consultora LJ Gagliardi: Building a Whole Child Toolbox. La dopamina es el neurotransmisor responsable de los sistemas de placer y recompensa del cuerpo, y a menudo una de las razones por las que cuesta tanto despegarse de las pantallas, lo cual podría considerarse como una adicción, afirma Gagliardi.

Lo bueno es que la actividad física también libera dopamina. La única diferencia es que el movimiento requiere más esfuerzo: tu hijo tiene que ponerse la ropa de jugar o hacer deporte, correr para perseguir a un amigo o el balón, y probablemente ducharse después, en comparación con la opción de relajarse en el sofá con un control en la mano. Es cierto que los pasatiempos sedentarios requieren menos esfuerzo, pero eso no quiere decir que sean más divertidos. Rebecca Hasson, PhD, profesora asociada de kinesiología de la Universidad de Michigan, dirigió una investigación que comparaba recreos de dos minutos llenos de actividad con dos minutos en el iPad y descubrió que los niños disfrutan más la actividad que los videojuegos.

Los niños solo necesitan más oportunidades y estímulo para jugar y ejercitarse. Cuanto más se muevan y más los estimules a hacer actividad, "sus cerebros reconocerán más los efectos placenteros", afirma Gagliardi.

El poder de la influencia de los padres

No es por alarmarte, pero el ejemplo que les des puede hacer que tus hijos sientan entusiasmo o desmotivación por el ejercicio, comenta Diana Cutaia, fundadora de Coaching Peace Consulting, que trabaja con el equipo de Impacto social y comunitario de Nike y con varios distritos escolares. "Cada vez que hables de actividad, aunque simplemente sea sobre tu propio entrenamiento, representa una oportunidad para que tus hijos sientan entusiasmo o desmotivación respecto al fitness", afirma. Esto sucede porque los niños tienden a desarrollar opiniones basándose en las palabras y acciones de quienes los rodean, en especial sus padres.

Para que la vida como padre o madre sea más sencilla, te ofrecemos algunos consejos de qué hacer y qué evitar.

Qué hacer: concéntrate en las ventajas del ejercicio.

Siempre que te estés preparando para ir a entrenar o vengas de regreso, usa palabras que describan la actividad física como algo que te da alegría, recomienda Cutaia. Habla de la energía que te brinda tu carrera matutina o lo fuerte que te hace sentir el levantar pesas, y así harás que sea más probable que tus hijos quieran experimentar esos efectos placenteros del fitness, explica Hasson.

Qué evitar: no los obligues a hacer ejercicio.

Según un estudio sobre ciencia y medicina en sports & Exercise, si los niños se sienten presionados y sin control de sus opciones de ejercicio físico, es probable que sea un motivo de pelea contigo. Quitarles el poder de decidir les impide verse a sí mismos realizando la acción. Invítalos a hacer una hora de actividad cada día (según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, menos del 25% de los niños con edades entre 6 y 17 años lo hacen).

Cuestiones básicas para pasarla bien

Si bien no existe una única solución, estas son algunas pautas universales que pueden alentar a los niños a mantenerse más activos, moverse mejor y desarrollar un estilo de vida saludable que se sostenga en el tiempo. Si tienes dificultades para encontrar el tiempo, los recursos o la energía para aplicar las siguientes pautas, Rosante recomienda establecer citas de juego con un vecino o amigo para que puedan apoyarse mutuamente cada vez.

Entre 2 y 5 años: sentar las bases

Dado que a esta edad todavía no han adquirido todas sus habilidades motoras, usan la información sensorial (lo que ven, escuchan, tocan, huelen y prueban) para aprender a moverse, afirma Hasson. Por eso, su tiempo de actividad debe centrarse en el desarrollo de la capacidad motora: caminar, correr, patear, lanzar y trepar, y todo debe sentirse como un juego, agrega. Ponlos a lanzar un balón suave o a jugar "la lleva" para crear en ellos las bases del movimiento.

Entre 6 y 9 años: breve y divertido

La capacidad de atención de tu hijo es bastante corta (entre 2 y 3 minutos por cada año de edad), afirma Hasson. Por suerte, los niños de esta edad funcionan naturalmente en modo de intervalos, así que crea actividades divertidas que involucren movimientos rápidos e intermitentes, como un baile repentino o una breve carrera de relevos.

En cuanto a habilidades, lo mejor es centrarse en la coordinación. "Las vigas de equilibrio (reales o imaginarias) son una excelente herramienta", comenta Rosante, a quien le gusta que los niños jueguen a simular que el suelo es lava. Para ello, tienen que caminar por una viga o un puente imaginario, recoger un balón y caminar de regreso mientras la lava corre por debajo de ellos. Independientemente de la opción que elijas, recuerda que debe ser breve (por aquello de la capacidad de atención).

Entre 10 y 13 años: recurre a un equipo

Las investigaciones demuestran que la actividad física suele caer en picada en un 50% cuando los estudiantes llegan a estas edades, específicamente entre el quinto y sexto grado. Es probable que se deba a que ya no existe el recreo y los niños que sienten que la actividad física no es su fuerte empiezan a dejarla de lado. Además, en la preadolescencia y el primer año de la adolescencia, los jóvenes tienden a centrarse en sus amigos, lo que con frecuencia implica estar pegado a un dispositivo.

Aprovecha el aspecto social, recomienda Rosante. Organiza un juego de fútbol o básquetbol con amigos. Diseña una pista con obstáculos para competir en equipos en el jardín. Si, por ejemplo, a tu hijo le encanta ver las películas de Harry Potter en el iPad, recrea el mundo mágico con tu propia versión de quidditch al aire libre, recomienda Rosante.

De 14 años en adelante: dile sí a los deportes

A la mayoría de los adolescentes no les gusta que les digan lo que tienen que hacer y es menos probable que les emocionen los juegos simples que a los niños, afirma Rosante. Es entonces cuando los deportes, las carreras familiares o de vecinos, y los pasatiempos como el baile o el karate entran en juego. Descubre lo que le gusta a tu hijo y cómo puedes convertirlo en una forma de movimiento divertido y entretenido, ya sea mediante lecciones o simplemente pasando tiempo contigo afuera, recomienda.

Nunca es tarde para que tu hijo participe en actividades extracurriculares. Así que si idolatra a LeBron o quiere teñirse el cabello como Megan Rapinoe, aliéntalo a elegir el deporte de su atleta favorito, sugiere Rosante. Si no le gusta la idea o el acceso es un problema, piensa en algo que pueda ayudar a tu hijo a desarrollar una conexión con el movimiento, agrega. Tal vez puedas comprar una portería usada o pedirle que te enseñe su baile favorito de TikTok. Es cierto, necesitas una pantalla, pero requiere movimientos, apunta Hasson.

Con suerte, y después de varias pruebas, seguramente podrás unirte pronto al club de padres orgullosos con hijos activos y saludables.

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