Conviértete en un corredor más fuerte mentalmente

La fortaleza mental puede ayudarte a cruzar la línea de meta

Si buscas lo que marque la diferencia en tu próxima carrera, lo encontrarás dentro de tu cabeza. Es evidente que la fortaleza física es importante; sin embargo, llegado cierto punto, es posible que no seas capaz de controlar la distancia o la velocidad a la que corres.

Aunque siempre puedes controlar cómo te enfrentas mentalmente a esos kilómetros. Usa este proceso de cuatro pasos, desarrollado por los Navy Seal y adaptado especialmente para los corredores por un asesor de Rendimiento Deportivo de Nike, para convertirte en un corredor más fuerte mentalmente.

Con la mente puesta en tu estrategia, te resultará más sencillo aumentar tu ritmo, recorrer la distancia establecida o simplemente superar esas sesiones de entrenamiento verdaderamente duras. Te lo prometemos.

Márcate un objetivo

Hazte responsable de él escribiéndolo, publicándolo por todas partes y diciéndoselo a tus amigos. Pídele a un amigo que se una a ti para lograr ese objetivo; así añadirás la motivación mental adicional de no dejar a tu compañero solo.

Visualizate consiguiendo ese objetivo

Practica visualizando cómo consigues cualquier tarea que quieras completar. Pero no te centres exclusivamente en el objetivo final. Desglosa un gran objetivo, como correr una maratón en menos de 3:40, en objetivos más pequeños, de modo que traces un camino menos abrumador, con hitos que puedas superar en tu camino, quizá cada pocos kilómetros.

Practica ser positivo contigo mismo

Mírate al espejo y di: «Puedes hacerlo». Puede parecer algo ridículo al principio, pero te acostumbrarás. Piensa en un momento en el que estabas a tu máximo nivel:¿cómo te sentías? Y después recuerda esos momentos en que las cosas se pusieron difíciles durante una carrera. En cuanto empieces a sentir negatividad, vuelve a conectar con esos momentos de grandeza y recuérdatelo. Cantar también puede ayudar a distraerte de cualquier molestia temporal que puedas experimentar.

Controla tu estrés

Usa tu respiración para reducir tu frecuencia cardiaca y calmarte cuando las cosas se complican y te sube la adrenalina: toma aire durante 4 segundos y expúlsalo durante otros 4 segundos. Repite esta operación durante 4 minutos.

Recuerda que cuando el cuerpo empieza a decirte que has terminado, probablemente te falte hasta un 40% para llegar al final. Si la parte más potente de tu cuerpo, el cerebro, aún tiene energía, entonces es probable que tengas más combustible del que crees.

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