Kathrine Switzer la primer maratonista mujer oficialmente registrada

Kathrine Switzer la primer maratonista mujer oficialmente registrada

La lucha de las mujeres para poder correr largas distancias y tener igualdad con los hombres en el running y el atletismo, empoderándolas y abriéndoles camino en otras áreas de la sociedad

Kathrine Switzer nacida en Amberg Alemania el 5 de enero de 1947, comenzó a correr a la edad de 12 años cuando su padre la animaba a correr una milla al día (1,6K), así podría jugar en el equipo de hockey sobre hierba en la escuela secundaria. Su primera carrera de maratón fue durante una práctica cuando tenía 20 años y la primer carrera fue en 1967 en la Maratón de Boston.

Kathrine descubrió temprano que correr siempre la hacía sentir poderosa, libre y sin miedo, cuanto más tiempo corría, más fuerte se sentía y la distancia de 42K (26,2 millas) la intrigaba.

Para ella la Boston Marathon, que fue fundada en 1897, era la carrera más famosa del mundo junto con los Juegos Olímpicos, pero en la de Boston cualquiera puede anotarse y correr con los mejores corredores del mundo, no hay otro evento deportivo como este. Su entrenador Arnie Briggs había corrido el maratón de Boston 15 veces y solía contarle historias sobre esta carrera y eso la inspiraron.

Su entrenador no creía que una mujer pudiera correr la distancia del maratón, pero le prometió llevarla a Boston si le mostraba en la práctica que podía hacerlo. Entrenó duro y un día corrió 31 millas, el entrenador quedó asombrado y también orgulloso. Fiel a su palabra la ayudó a entrar en la carrera.

Las maratones eran cosa de hombres, aunque ya en 1967 no existían reglas reales que indicaran ello. Tampoco había una casilla para indicar el género en el formulario de inscripción. Pero casi todos los deportes eran para los hombres y las mujeres raramente participaban. La mayoría de las personas suponían que las mujeres no podían correr la distancia del maratón y si lo intentaban podrían hacerse daño. La mayoría de las mujeres no estaban interesadas en ello por la misma razón, y mucha gente también creía que los deportes duros hacían a las mujeres masculinas. En los Juegos Olímpicos de 1968 el evento atlético más largo para las mujeres era el de 800 metros en la pista.

Kathrine logró inscribirse en la Maratón de Boston porque no había ninguna regla que lo prohibiera, no había que poner el sexo en la inscripción, y porque el entrenador le dió el OK para anotarse. Se anotó con sus iniciales K.V. Switzer así que los comisarios pudieron pensar que era un nombre de hombre. Se anotó con sus iniciales debido a que su nombre se escribió incorrectamente en el certificado de nacimiento y alrededor de la edad de 12 ya estaba cansada de que lo escriban mal y por admirar a escritores que firman de esa manera.

Kathrine tenía el pelo largo, llevaba lápiz labial y delineador en la línea de largada y todos los hombres que la rodeaban sabían que era una mujer y exclamaban «¡una chica!» y Arnie les respondía orgulloso «sí, yo la entreno». La mañana de la carrera estaba nevando, con un clima muy ventoso y frío, y no se notaba la diferencia de sexo ya que lucían todos iguales con pantalones y buzos grises.

Alrededor de los 3k intentaron infructuosamente detenerla y sacarla de la carrera. Al lado de ella venía una camioneta con la prensa y los comisarios de la carrera de donde saltó el codirector Jock Semple y comenzó a atacarla y a gritarle «lárgate de mi carrera y sácate el número», ella se asustó al ver su rostro feroz y trató de alejarse de él. Pero Kathrine no dejó que el miedo la detuviera porque quería que la tomasen en serio y demostrar que podía llegar a la meta. Ellos pensaban que era una payasa y que las mujeres estaban invadiendo un evento para el cual no tenían capacidad.

Esta fue la leyenda original de periódico Boston: «Hopkinton, Massachusetts, 19 de Abril, 1967: ¿Quién dijo que la caballerosidad está muerta? Cuando hoy una chica lista como «K. Switzer desde Siracusa» se encontraba a punto de ser expulsada de la Maratón de Boston normalmente solo para hombres, su fornido compañero Thomas Miller, de Siracusa le lanzó un bloqueo lanzando al oficial de la carrera fuera del camino en su lugar. La secuencia muestra al oficial Jock Semple, moviéndose para interceptar a la señorita Switzer, siendo entonces rebotado por el propio Miller. Fotos de Harry Trask de Boston Traveler.

Los hombres que la rodeaban la ayudaron gritándole al director que la dejaran en paz y trataron de alejarlo, pero él estaba fuera de control. Entonces su novio Tom Miller, que era un ex-jugador de fútbol americano y que también corría la carrera y quería ver si una chica podía lograrlo, le dió un bloqueo de cuerpo masivo y lo envió volando fuera de la carrera.

El episodio quedó registrado por los fotógrafos que estaban justo enfrente del episodio, fue un momento malo para Jock Semple, pero muy bueno para los derechos de las mujeres. La foto del incidente recorrió el mundo y está en el libro de Time-Life, «100 fotos que cambiaron el mundo».

El director afirmó que la carrera era para hombres y que Swizer podía provocar la pérdida de los permisos para celebrar la maratón.

Ella no quería probar nada, era solo una chica que quería correr y darle una recompensa a su entrenador que no creía que una mujer pudiera correr la distancia. Kathrine había escuchado que otras mujeres habían corrido distancias de maratón. En efecto la bostoniana Roberta Bobbi Gibb también había corrido el año anterior y en 1967 con un tiempo de alrededor de 3 horas, pero sin inscribirse, sin número y prácticamente a escondidas bajo un buzo con capucha.

No fue hasta el momento que la atacaron en la carrera que Kathrine se decidió a terminar la carrera y hablar en nombre de todas las mujeres.

Kathrine terminó la carrera con un tiempo de 4 horas y 20 minutos pero fue descalificada por el mismo director que la atacó y expulsada de la Unión Atlética Amateur, el organismo rector del deporte, por una lista de razones, una de las cuales era correr con hombres. Además hubo un montón de informes de prensa negativos y un montón de correo de odio. Pero también le pasaron cosas buenas ya que a la mayoría de los periodistas les encantó la historia.

Al director no le pasó nada por atacarla y no se disculpó, pero en la Maratón de Boston del año 1973 en la línea de largada le dió un beso y quedaron buenos amigos.

La Maratón de Boston permaneció solo para hombres durante 76 años hasta 1972 cuando las mujeres que podían correr la maratón en al menos 3 horas 30 minutos fueron admitidas oficialmente. Pero en los años previos algunas mujeres corrían de todos modos sin dorsal de forma no oficial para convencer a los órganos que gobernaban el deporte que se les permitiese participar de la carrera.

El mejor tiempo de Kathrine fue en su séptimo Maratón de Boston en 1975  con 2 horas 51 minutos y 37 segundos obteniendo el segundo lugar. Su mayor victoria fue ganar el Maratón de Nueva York en 1974, pero la mayor victoria de su vida fue su aporte para conseguir que la maratón de mujeres sea aceptada oficialmente en los Juegos Olímpicos de Los Angeles en 1984.

Su aporte consistió en organizar una serie de 400 carreras en 27 países para más de un millón de mujeres demostrando la capacidad de la mujeres y representación para convencer al Comité Olímpico Internacional (COI). En algunos países, estas carreras fueron a menudo los primeros eventos deportivos de cualquier tipo para las mujeres.

La primera ganadora de la Maratón Olímpica fue Joan Benoit Samuelson de Estados Unidos, en 2 horas 24 minutos 52 segundos. Kathrine estaba en la cabina de transmisión, haciendo los comentarios para la cadena de deportes ABC-TV.

La Maratón Olímpica de Mujeres abrió la puerta a muchos otros eventos femeninos y ayudó a aumentar el número de mujeres participantes en todos los deportes. Además, el maratón femenino abrió las puertas para nuevos eventos olímpicos para ambos sexos. Y tal vez lo más importante, la gente de todo el mundo ha sido inspirado por el maratón olímpico femenino y ahora abrazan una estilo de vida productivo.

Hoy en día en algunos países como Estados Unidos hay más cantidad de mujeres corriendo y practicando el running que hombres, cerca del 53% de los participantes de carreras son mujeres. El correr da a las mujeres aptitud, autoestima y empoderamiento. Además,correr es barato y eficiente con los horarios, pudiendo encajar en un día ajetreado que puede incluir el trabajo, el cuidado de los hijos y el hogar.

La enmienda Title IX de 1972 a la Constitución de los Estados Unidos estableció la igualdad en la educación y en los deportes para ambos sexos, hoy no hay una niña en ese país que crezca teniendo un sentido de limitación. Pero todavía hay muchas mujeres oprimidas en África, Medio Oriente y América del Sur.

Kathrine lleva corriendo más de 40 maratones, le gusta del running, escribe libros, comenta para la televisión, da charlas y organiza y promueve carreras denominadas con el número 261 de su dorsal de la Maratón de Boston.

En 1996, en el 100° aniversario dela Maratón de Boston y 30° aniversario de la primera carrera de Roberta Gibb, la Asociación Atletica de Boston oficialmente reconoció sus tres triunfos en 1966, 1967 y 1968 y la premiaron con una medalla.

Kathrine Switzer ha sido durante mucho tiempo una de las figuras más emblemáticas del running y en 2011 fue ingresada al Salón Nacional de la Fama de Mujeres de Estados Unidos, no sólo por romper barreras, sino también por crear un cambio social global positivo. Porque gracias a ella millones de mujeres están ahora empoderadas por el simple acto de correr. Para conocer más en inglés visitar kathrineswitzer.com.




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