Guía para aprender a correr: Parte 7/19 – Correr para adelgazar

Correr para adelgazar

Además de tener el corazón más fuerte, el cuerpo de los corredores suele ser delgado. Al correr uno gana resistencia tanto física como mental y se recarga de energía.

Para adelgazar correr no es suficiente, perder kilos y conservar el peso depende del equilibrio adecuado entre el aporte de calorías y el gasto de energía, en otras palabras, entre la comida consumida y la actividad física.

Durante la actividad física el cuerpo consume energía, en la primera media hora de carrera sostenida el cuerpo toma calorías de la alimentación provista, cuando esta se termina recién es cuando comienza a consumir grasa acumulada, esa grasa es energía en reserva y disponible para ser consumida cuando los requerimientos de los esfuerzos musculares lo soliciten.

De todas maneras, el ejercicio aeróbico produce cambios en nuestro metabolismo que no se limitan al tiempo de ejercicio sino que perduran por varias horas más, contribuyendo a una mayor reducción de la grasa corporal.

Si su peso es excesivo, correr ayudara a quemar calorías pero no resolverá el problema, hasta es posible que al inicio aumente de peso al consumir más calorías para hacer frente al esfuerzo, pero será peso ganado en músculos no grasa.

Si bien es cierto que corriendo se elimina grasa, también es cierto que ésta reaparece cuando se deja de correr. El ejercicio requiere energía (calorías). Las calorías son almacenadas en la grasa corporal y el organismo usa sus reservas de grasa a fin de proveer energía durante el ejercicio aeróbico prolongado.

Los músculos más grandes en el organismo son los músculos de las piernas y naturalmente estos queman la mayoría de las calorías, lo cual hace que el caminar, correr y montar en bicicleta estén entre las formas más efectivas de ejercicio para reducir la grasa corporal.

Correr es una de las actividades aeróbicas con mayor gasto calórico

Por ser una actividad aeróbica, beneficia el funcionamiento cardiovascular, pero al mismo tiempo incrementa las mitocondrias de las células musculares, obteniendo de esta manera un gran gasto calórico, que no sólo se produce en el momento de la actividad sino también en reposo.

Además cuando corremos comprometemos a casi toda nuestra musculatura, lo que implica un gran esfuerzo.

Correr NO aumenta el apetito

El ejercicio aeróbico no aumenta el apetito (deseo de comer por placer) por el contrario, a veces puede llegar a disminuirlo. Uno de los beneficios de la actividad física es la elevación de “ENDORFINAS” que nos generan sensación de bienestar y ayudan a disminuir la ansiedad por comer. Correr es una excelente herramienta para regular nuestra alimentación.

Cuando uno corre, la temperatura se eleva. Esto genera que una de las glándulas que regulan el apetito en el cuerpo se inhiba y disminuya el apetito.

Igualmente, es importante saber que cuando entrenamos para correr, el cuerpo necesita una dosis extra de calorías en la alimentación que ayude a reponer los depósitos energéticos y reparar las estructuras dañadas. Aumentando ligeramente el consumo de alimentos como las frutas, legumbres, verduras, cereales integrales y carnes magras vamos a poder cubrir esa necesidad.

Continuar leyendo: Guía para empezar a correr parte 8/19 – Correr abrigado con calor es peligroso




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